De ti abatido
De ti abatido, de nacarado romo,
rudo en contacto da fin a mío aplomo,
cardenal quedo, de lo alto refutado,
dolida rosa, en mí el tallo incrustado,
que al paso abrirse, violara frágil dique,
manando rojo, que cae en cruel repique.
Y así por piso mi cuerpo y tu mirada,
que al frío acero compítele igualada,
redundante, has, empero, añadido
real, a mi tallo, proxemia de tu filo.
Ya pronto al fin, por querencia y rencilla,
dará socorro canora y rota arcilla,
que es mi boca:
"Oïd, Eusebio, razones de mi afrenta,
trompeta ignora, si voceaba reyertas
y hoy perdón pide; no es don mío mi son,
sino divino ïnsuflo tras mi ardor.
Dejad hablar, a nuncio maculado,
contened, firme, tu filo arrebolado."
Corta la hoja aire, y torpes balbuceos,
clausura pone, a redentor deseo,
holla pie suyo pobre y mundana cima.
Sobre esta tierra que se sabe vencida,
tormenta pende, cerúlea, arremolinan
ojos terribles, glaciales que dominan.
Siendo antesala rapaz mirada ruin
que clamas tuya, de amargo y mío fin,
empalizada alzo, lívido y remanso,
ya torpes dedos traspone ágil febo,
y se apresta a trinchar mi carne acero...
por darte ofensa, de nácar caballero,
por rehuir tus labios arrebolados,
por provocar glacial viso postrero,
seré horadado por tu filo acerado.
Si disfrutaron de este poema, pueden buscar otros poemas artúricos de similar tono y temática en esta página. De la misma forma pueden suscribirse al boletín literario de Astrofork, para recibir en su correo cualquier exquisita pieza que emane de mi pluma 😩.